sábado, 19 de setembro de 2026

Um capítulo da história recente de Autia

Um capítulo da história recente de Autia

Sobre o confronto às margens do rio Knutster

I

Gramoz Hyseni aprendera a guerra na muralha de Pagnrith, aos onze anos, quando o pai apontou para o leste e anunciou: “eles vêm dali, virão de novo um dia”. Aprendera aos vinte e três, com uma lâmina helshamiana abrindo-lhe o maxilar num desfiladeiro sem nome, e aprendera a não confiar em coisa alguma que se movesse do outro lado da fronteira sem que ele mesmo fosse conferir de perto.

Os cortesãos de Adavem repetiam, ao adentrar alguma sala com cheiro de perfume, que não era homem da corte: trazia o cabelo cortado rente demais, a barba por aparar, as mãos grossas de quem ainda segurava a própria espada em vez de mandar outro oleá-la. Adavem cheirava a sal e a especiarias de Felveivia, a cidade portuária em que os duques discutiam tratados sobre vinho e joias. Pagnrith, a seu turno, cheirava a fumaça de forja e couro molhado de chuva de montanha, e dali — não do porto nem da capital — vinha o único exército de Adavem que já testemunhara sangue.

Trouxera oitocentos homens da cidade natal murada: ferreiros que largaram a bigorna, caçadores que trocaram a lança de javali pela de guerra, camponeses cujos avós já enterraram helshamianos na mesma porção de terra. Outros trezentos trouxera de Saldockley, a meia jornada dali, onde diziam (Gramoz jamais duvidara) que as mulheres atiravam com arco melhor que muitos soldados de linha.

quinta-feira, 3 de setembro de 2026

Werner Hamacher. Lingua amissa. Sobre el mesianismo del lenguaje de la mercancía.

Lingua amissa. Sobre el mesianismo del lenguaje de la mercancía.

Werner Hamacher. Lingua amissa. Sobre el mesianismo del lenguaje de la mercancía. Traducción: Marcelo G. Burello. Buenos Aires: Miño y Dávila, 2013. [Reproducido aquí sin autorización.]

“El lienzo habla”.

Es Marx quien dice que el lienzo habla. Al decirlo, él habla el lenguaje del lienzo, y lo habla “desde el alma”, tal como afirma que lo hacen los economistas burgueses que critica. Pero en el lenguaje de Marx, ese lenguaje del lienzo a la vez se traduce al lenguaje analítico —e irónico— de la crítica a esa misma economía política que define las categorías del lenguaje del lienzo. Es así que Marx habla, hemos de suponer, dos lenguajes: aquel en el que el lienzo se expresa, se teje y se entrelaza con telas similares; y aquel otro lenguaje que habla sobre el lienzo y más allá de él, distiende su textura, analiza su relación con otros tejidos igualmente distendidos, y lo ovilla en otro tejido categorial. ¿Pero realmente se trata de dos lenguajes, de dos estructuras lingüísticas distintas, o apenas de la duplicación de una sola? La crítica de la economía política, ¿habla otro lenguaje, uno nuevo, o sólo uno de los dialectos del lenguaje del lienzo? ¿Acaso la duplicación de un lenguaje no corresponde a la estructura de ese lenguaje? ¿La crítica de la economía política no está bajo el hechizo de esa misma economía? Si Marx ha de hablar realmente un segundo lenguaje, uno distinto, entonces este lenguaje nuevo, marxiano o marxista, al menos tiene que cumplir una condición que el lenguaje del lienzo no puede cumplir: en él por lo menos debería revelarse una categoría, una única categoría, que en esa economía política no tiene lugar, y que aunque puede sugerirse y hasta dar testimonio en ella, no puede pertenecer al repertorio, al macho y hembra de su lenguaje mismo. Esta otra allocategoría podría —y hasta debería— poseer una forma absolutamente extraña, inconmensurable respecto de las categorías de la economía política, y acaso ni siquiera sería una forma. Una que no sería el lenguaje “de” el lienzo sino, por ejemplo, un “lenguaje” en el que por primera vez puedan darse un lienzo y “su” lenguaje. Tal vez no algo elocuente, tal vez algo que ni hable o que no simplemente hable, y que, aun sin hablar, así y todo promete un lenguaje anticipándose a sí mismo.